Ignacio Arenas Romero.-
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Ignacio, hombre sin edad, el que vive lúdicamente con
la vida, atesorando sus crespos de ensueños con gracia
y sencillez. Ignacio sabiduría, al que se le perdió la
tijera para la hermosa barba blanquecina que ostenta,
el de la mirada lerda, esa que a veces se pierde entre los recuerdos. |
Nació un 31 de Julio de 1921 (por un error en su presentación en sus documentos aparece nacido el 05 de agosto del mismo año), en las Riberas del Río Manzanares, en “ La Quinta ” , el barrio de toda su vida, hoy conocido como “Las Palomas” , en Cumaná. De formación autodidacta en la talla de la madera, la piedra y el coral. … ”Aunque pasé por muchas escuelas, nunca entré en ellas” .
A los 14 años, por no poder comprarlos, comenzó a crear sus propios juguetes de madera, dándole forma al bate, las pelotas, el boliche, el trompo y los veleros. Mas tarde se dedicó a las labores de barbería, trabajando esta rama durante 50 años, realizando eventualmente trabajos de carpintería, herrería y zapatería. … ”Empecé a trabajar a los 14 años y creo que le he cortado el pelo por lo menos a un hombre de cada raza” . Afeitando personalidades y políticos de Cumaná, contándose entre ellos: Teniente Coronel Germán Suárez Flamerie (Presidente de la Asamblea Constituyente para el 1952 aproximadamente), Abogado Alirio Ugarte Pelayo, Médico Nelson Villalba, Sr. Pepe Marcano( Gobernador del Estado Sucre).
Casi medio siglo, la familia, los amigos, la barbería, los trabajos ocasionales de zapatero, herrero o carpintero, el barrio, la ribera del río y la mñusica romántica, constituían su único mundo. Para el año 1970, emerge una nueva faceta de su vida. De pronto, de aquel barbero simpático y conversador, manejador del verbo, surge el tallista, el escultor popular de la madera, el fabulador de sueños, que con tenacidad, esmero y con una fuerza irrefrenable comienza a exigir y forjar su lugar en la historia cultural del país. “Admirar y tocar la madera es la puerta abierta a la imaginación de las formas”. Y esa fue sin duda la ruta de iniciación artística de Ignacio Arenas.
Desde ese entonces, la creación no ha cesado en las manos de Ignacio, que como creador popular, utiliza los elementos que le brinda la madre naturaleza, en su caso, la madera y de las más duras (Palo Sano, Manzanillo, Roble, Apamate, yaque y Mora), la piedra y el coral, para realizar su mundo de sueños y sencillez, donde concurren temas sobre el hombre, la mujer y la naturaleza, temas que se conjugan en un solo fin. “ …La vía de la verdadera unión humana, el conocimiento exacto de los orígenes del hombre”.
Ha participado en numerosas exposiciones individuales y colectivas, así como varios Salones de Arte. Sus obras han paseado por toda la geografía nacional, siendo conocido su trabajo en varios países latinoamericanos, Estados Unidos, Canadá y Francia, alcanzando una alta relevancia y prestigio dentro del ámbito nacional e internacional; lo que no la ha engreído, por lo contrario, lo ha llevado a querer que todo el mundo conozca sus tallas, por ello siempre estuvo dispuesto a exponerlas en cualquier sitio de Cumaná, el estado y el resto del país; Mostar con orgullo sus creaciones a todo aquel que lo solicite, bien sea en una galería, museo o en la sencillez hospitalaria de su hogar.
Ha recibido numerosos reconocimentos y premios, entre ellos: La Condecoración Antonio José de Sucre en su tercera clase en 1986, Universidad de Oriente, Armada de Venezuela, Concejo Municipal del Municipio Sucre, Premio Nacional V Bienal de Arte “Bárbaro Rivas” en 1994 y uno que para él es muy especial, “… El que a diario me brindan mis amigos, vecinos, niños y paisanos al verme y saludarme en las calles, y el de todas aquellas personas, que de diferentes regiones del país me visitan en mi humilde casa”.
La fama alcanzada no logró cambiarlo ni engreírlo, continuó siendo el hombre simpático, conversador, contador de cuentos y anécdotas y sobre todo modesto y sencillo. Lo que creció en Ignacio Arenas fue esa irrefrenable necesidad, esa hambre por decirle al mundo lo que alberga su corazón, “…en mi corazón caben todos los hombres, mujeres y niños del mundo”.
Dentro de la vida de los pueblos, los creadores populares, los artesanos, los forjadores de sueños, con sus diversas características y constante hacer, van perfilando el que hacer cultural y tradicional que conforman su historia, pues a través de estos oficios se conservan y difunden tradiciones y manifestaciones culturales que son parte de nuestra identidad.
En la obra de Ignacio Arenas encontramos y admiramos esa “…expresividad plena y magnifica del buen arte popular”, la indagación y la propuesta, el escarbar rutilante en la madera, la piedra y el coral”… ventana y mirada hacia las zonas de la memoria, el sueño, la pesadilla o la realidad concreta.
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